Bélico.

Bélico.

Tan bélico, tan vivo y ardiente como el fuego; el lienzo de tu cuerpo desnudo permanece en mi mente desde aquel panorama que vislumbre entre tus piernas.

Aquella noche supe lo que era el mismo edén, al vaivén de tus caderas mi alma desnudaste, dándole un nuevo significado a aquello que el mundo llama intimidad.

Culminando tan intensa batalla no tenía la sensación de haber ganado, ni mucho menos de una gloriosa conquista, sino la sensación de haberle dado la mano al enemigo para retirarse en paz cada quien por su lado.

MALDITA SEA, DEBÍ ANIQUILARLA.

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