Conquista.

Quiero tomarte y proclamarte mía, ondear mi bandera en las costas de tu sinuoso cuerpo, proclamar una conquista victoriosa en el territorio de tu ser.

Como ya es bien sabido, no puedes degustar del glorioso resabio de una conquista; sin antes haber librado una fiera batalla hasta lograrlo.

Es por eso que al ondear por primera vez la bandera en la tierra prometida todo es tan mágico; puesto que no se saborea más que todo aquel esfuerzo implementado para lograrlo.

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