Prólogo.

Un poco sobre ella:

18 de Febrero.

Caminábamos de la mano bajo las luces del primer cuadro de la ciudad mientras fumábamos un cigarrillo, al terminarlo, tan cínico como siempre lo arroje a la calle sin mayor complicación. Ella, por el contrario, la mantuvo entre sus dedos mientras seguíamos caminando.

Pasaron unas cuantas calles y ella no soltaba aquella colilla, sin embargo preferí no preguntar. En una de esas calles encontramos un contenedor, se acercó y arrojo su colilla sin decir nada.

No sabía qué hacer, había descubierto algo grande detrás de ese simple acto, bueno, lo había notado hacía tiempo. Estaba ante un espécimen humano de esos que cada vez es mas difícil de encontrar, una buena persona, la cual le imprimía respeto a cada uno de sus actos sin importar la magnitud de estos, además de compromiso, pues iba por el mundo transmitiendo esa esencia sin la necesidad de gritarlo.

De alguna u otra forma yo también estaba comprometido; comprometido a darle a ella y al mundo lo mejor de mí…

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